De pequeño, mi madre solía regañarme, “deja los pajaricos y ponte a estudiar” y reconozco que no le hacía mucho caso. Cuando tenía 12 años mi compañero de Instituto, Eduardo, me regalo unas palomas que las trajo a clase y las escondimos en el armario ropero del aula, de vez en cuando el arrullo se oía en clase. Fue el punto de partida de mi inicio en la colombicultura, y llegue a tener 40 parejas, todas ellas identificadas con nombre y “apellidos”.

Iñaki Jarauta en Poza de la Sal junto al busto de Félix Rodríguez de la Fuente

Iñaki Jarauta en Poza de la Sal junto al busto de Félix Rodríguez de la Fuente

Cuando tenía 13 años escuchaba en la radio a Félix Rodríguez de la Fuente en su programa “La aventura de la Vida” y más tarde en la televisión “Planeta Azul “y “El Hombre y la Tierra”. Incluso llegué a escribir alguna carta a Televisión Española, por si necesitaban ayuda en vacaciones de verano para poder trabajar con Félix. Fue entonces cuando tomé conciencia de la importancia de la defensa medioambiental.

Más tarde, en los años 80, cuando cursé mi Licenciatura de Geografía, descubrí los estudios del biólogo Jesús Elósegui Aldasoro “Navarra Naturaleza y Paisaje” y “Navarra atlas de aves nidificantes” …, quien despertó mi interés por la naturaleza, ecología y paisaje y especialmente por las aves. Luego vinieron otros entre los que me gustaría destacar a Joaquín Araújo, con quien comparto alguna de sus aficiones y las tareas agrícolas, entre ellas la de plantar árboles, aunque no tantos como él, solo he plantado unos 1.000 árboles hasta la fecha de hoy.

Mi vida laboral fue por otros derroteros, aunque siempre me acompañaba una cámara fotográfica con la que congelar un paisaje con la iluminación después de la tormenta, una rapaz en un poste de carretera, unas cigüeñas en un campo de alfalfa inundado al lado del centro comercial donde trabajaba, una dehesa en primavera, un bosque de hayas en otoño, unas grullas migrando…

Hace dos años, aprovechando un cambio en mi vida laboral, acepté un reto y decidí que quería acercarme a esos sueños que siempre tuve latentes y decidiendo emprender una nueva andadura relacionada con los anhelos y la afición que nunca perdí y acercando mi vida laboral al medio ambiente. En mis viajes turísticos, sobre todo en países europeos, observo con admiración la importancia que se le da al estudio y cuidado de las aves silvestres, y la sana afición a facilitarles cobijo y alimentación con cajas nido y comederos. Este fue el germen de lo que hoy es una realidad www.parapajaros.com