
La ubicación geográfica estratégica de la Península Ibérica, “autopista” para las aves entre dos continentes, Europa y África, hace de ella una de las principales rutas migratorias para millones de aves que crían en verano en el norte y centro de Europa, y que migran en invierno a zonas más cálidas en África; incluso muchas de ellas lo hacen en España.
La creciente afición a la observación de aves/biding/birdwatching ha ayudado a emerger asociaciones en todas las comunidades autónomas con el fin de promover, difundir y proteger esta actividad.
Esta situación privilegiada atrae cada vez a más observadores europeos y españoles, siendo las comunidades extremeña y andaluza, en parte por su ubicación, las que más observadores atraen, y donde hay más empresas que ofrecen servicios de birdwatching en España.
